Un experimento social de Educar para la Paz

¿Por qué no hay paz en Colombia?

No es porque no la queramos. Es porque llevamos décadas buscándola en el lugar equivocado — en los acuerdos de paz, no en la casa donde se enseña a convivir o a maltratar.

98.39% de 3.485 colombianos encuestados dice que le gustaría vivir en un país en paz.

Encuesta nacional 2019–2026, Educar para la Paz · 3.485 personas, todas las regiones, estratos y edades

El primer quiebre

Casi todos queremos paz. Pero el enemigo que imaginamos no es el que nos está matando.

Colombia tiene poco más de 53 millones de habitantes. Los grupos armados ilegales suman entre 20.000 y 50.000 personas — apenas el 0.1% de la población. La pregunta no es si queremos paz: es por qué una fracción tan pequeña parece tener tanto poder sobre el resto.

548.967
muertes violentas registradas en Colombia, 2004–2023 (Medicina Legal)
93.4%
de los homicidios de ese período fueron comunes, no por el conflicto armado
19.66%
del PIB colombiano se pierde cada año por la violencia — el 7º costo más alto del mundo
La gran confusión

Lo que creemos sobre la violencia y lo que de verdad muestran los datos

No se trata de que los colombianos estén mal informados a propósito. Se trata de que la violencia más común es también la más invisible: ocurre puertas adentro.

¿Quién genera más víctimas en Colombia?
Lo que se cree
75%

cree que la mayoría de las víctimas de violencia las genera la guerra contra los grupos armados.

Lo que dicen los datos
93.4%

de los asesinatos (2004–2023) fueron comunes; solo el 6.6% estuvo relacionado con el conflicto armado.

¿Con quién están más seguros los niños y niñas?
Lo que se cree
95%

cree que los niños están más seguros con sus familiares — padres, padrastros, abuelos, tíos.

Lo que dicen los datos
80.2%

de los agresores identificados de menores de edad maltratados son su papá, su mamá o su padrastro.

¿Dónde está un niño más protegido?
Lo que se cree
70.9%

cree que la vivienda es el lugar donde los menores de edad están más seguros y protegidos.

Lo que dicen los datos
76.8%

de las lesiones a menores de edad ocurren precisamente en la vivienda.

Fuente de los datos oficiales: Centro de Referencia Nacional sobre Violencia, Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, 2004–2023. Fuente de percepción: encuesta nacional Educar para la Paz, 2019–2026.

"El círculo vicioso de la violencia se repite de generación en generación. La mayoría de los niños golpeados y maltratados por sus padres, cuando crecen y tienen hijos, golpean y maltratan a los suyos."
La propuesta

Si la violencia se aprende, la paz también se puede aprender

El Programa Herramientas de Paz ataca el origen, no solo el síntoma: el momento y el lugar donde la violencia se aprende, que es la infancia y el hogar. Tres pilares, siguiendo un principio simple de Lord Kelvin — lo que no se mide, no se puede mejorar.

01

Educar en el origen

Talleres cortos de 2 horas, en grupos de máximo 30 personas, para niños, adolescentes, padres y profesores. Enseñan qué es la violencia, cómo reconocer a un agresor, cómo protegerse y a dónde acudir.

02

Medir para saber si funciona

Cada taller se evalúa antes, inmediatamente después y semanas más tarde, con una base de datos de comportamientos que permite comprobar con evidencia si el ciclo generacional se está rompiendo.

03

Una red ciudadana

Independiente del Estado y de los gobiernos de turno — porque los acuerdos institucionales se rompen con cada cambio de gobierno. Una red entre colegios y comunidades que da apoyo real a quien lo necesita.

Por qué existe este proyecto

La historia detrás de la investigación

Soy Felipe Iragorri. Desde hace más de veinte años trabajo en una investigación sobre los orígenes, las causas y las consecuencias que deja la violencia en la vida de los seres humanos.

En Colombia, la violencia no es un problema lejano. Casi todos somos víctimas directas o indirectas: la mayoría hemos vivido en carne propia la tristeza y el dolor de la violencia, o conocemos a alguien —un familiar, un amigo cercano— que ha sido herido o que ha muerto por causa de ella.

En mi caso, que es de lo que puedo hablar con certeza, hace casi cuarenta años perdí a mi hermano. Fue asesinado de un disparo en la cabeza por la espalda, y no he podido olvidarlo. Su injusta y absurda partida marcó mi vida para siempre. Desde entonces investigo sobre los orígenes y la razón de los comportamientos violentos de los seres humanos.

— Felipe Iragorri, Educar para la Paz

Esto no es una clase, es una invitación

Si eres psicólogo, orientador escolar, profesor, o trabajas en una fundación o colegio y crees que esto puede ayudar donde estás, queremos hablar contigo.

Escríbenos a felipeiragorri@herramientasdepaz.org